En 1966, Ricardo Peduzzi consiguió una victoria histórica con una creación propia que se convirtió en una de las máquinas más singulares del Turismo Carretera.
El 10 de abril de 1966, Ricardo Peduzzi ganó en el Autódromo de Río Cuarto con un vehículo conocido popularmente como El Cuadrado, una construcción realizada en su propio taller y equipada con motor Chevrolet.
Su carrocería de líneas rectas y su particular diseño lo diferenciaban de las tradicionales cupés que competían por entonces. Fue una muestra de la creatividad mecánica que caracterizó a una época del TC en la que las preparaciones artesanales tenían un enorme protagonismo.
Aquella victoria en Río Cuarto fue el único triunfo de este singular automóvil en el Turismo Carretera, convirtiéndolo en una pieza especial de la historia de la categoría.






















